Cuando un día los sueños se apagaron, todo el mundo a su alrededor cambió. En aquel entonces comenzó a ver todo más rápido, las caras no eran tan claras, sólo veía risas que chillaban entre las sombras atrapadas entre notas musicales que hacían vibrar los oídos. Vodka y Vino reinaban sobre las mesas, también sobre las cabezas; lenguas de olvido para llenar un poco el vacío incrustado en las entrañas. A veces. cuando las luces se encendían y la música se hacia muda, podía encontrar los rastros del sentimiento que arrancó.
Un día todos dejaron de moverse, todo dejó de sonar, fue entonces cuando por fin pudo palpar el vacío que se encontraba dentro de ella hace tanto tiempo y sin siquiera buscar, el sentimiento regresó a sus entrañas. Aquel día, los sueños se encendieron, y todo el mundo a su alrededor cambió.
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